La afirmación puede resultar un tanto categórica, pero no resulta del todo errónea según se desprende del informe publicado por Eurostat (Statistical Office of the European Communities, oficina europea de estadÃstica) , acerca del uso de las TecnologÃas de la Información y Comunicación (TIC). En este informe se valora tanto la penetración de la banda ancha en las empresas europeas como aquellas que tienen presencia internet a través de algún tipo de página web.
Si bien las empresas españolas se sitúan por encima de la media europea en cuanto a conexiones de banda ancha, no puede decirse lo mismo a la hora de ofrecer sus servicios a través de internet. Muy lejos de paÃses como Dinamarca (87%) o Suecia (86%), España se sitúa con un pÃrrico 54% del total de empresas de más de 10 trabajadores que tienen presencia en la red, lo que nos sitúa por detrás de paÃses en teorÃa menos avanzados.
Respecto a las empresas españolas, el 57% ofrece en su web catálogos de productos o listas de precios; tan sólo el 23% acepta la tramitación de pedidos o reservas online; el 18% dispone de alguna aplicación para la gestión de las ofertas de trabajo y un escaso 5% ofrece la posibilidad del pago online.

Estos datos no arrojan mucha esperanza sobre la competitividad de nuestras empresas. Sobran los estudios de la baja productividad de las empresas españolas, aunque este concepto también admite matices, como la corrección que sufre este Ãndice debido al amor del empresario español a las jornadas maratonianas y a la no conciliación no ya de la vida familiar, sino de la vida laboral con la vida inteligente ¿Quién puede creer que un trabajador puede ser productivo después de 14 horas en su puesto? En resumidas cuentas, dejando a un lado reflexiones más cercanas a la metafÃsica, parece obvio a la luz de este estudio que no sólo somos poco productivos, sino que estamos desfasados y, por tanto, somos poco competitivos.
Todo esto no deja de ser paradójico ya que no son pocos los caminos que indican que el futuro tiene su piedra angular posada sobre la exploración de nuevas vÃas de comunicación y el descubrimiento de novedosas formas de contacto PARA y CON los clientes. No podemos soslayar la importancia providencial de internet como medio para establecer estos puentes que unen a ambas partes del desfiladero que conforman el mercado.
Muchos usuarios, basándose en su propia experiencia podrán testimoniar a favor del uso de Google como sustituto telemático de las Páginas Amarillas, que curiosamente tienen presencia en internet, aunque el que busca se quede un paso más atrás. En definitiva, ejerciendo de Pero Grullo, ¿no serÃa interesante que junto al enlace más cercano de la omnipresente Wikipedia y algún enlace patrocinado de relación insospechada con la búsqueda, apareciera la web de tu empresa? Imagina que regentas un restaurante, y que un cliente no está seguro de dónde se encuentra y te busca en Google. ¿Quieres perder la oportunidad de mostrarle tus excelentes instalaciones? ¿De contarle la tradición de tus recetas? ¿De recomendarle el vino que tiene el perfecto maridaje con la comida que le gusta? ¿De permitirle reservar la mesa que necesita para una velada magnÃfica? Ahora cambia el verbo no pienses en “¿Quieres?”, sino en “¿Te lo puedes permitir?”.